
Es invierno y hace frío,
al mirar el paisaje gris, vienen recueros de niñez.
De felicidad absoluta donde nada importaba.
Caricias maternas que he olvidado,
rostro sincero y cálido.
Madre cariñosa, de mirada fuerte.
Mujer trabajadora y luchadora,
Mujer valiente,
que no le tuvo miedo a la muerte.
Muerte que la rodeo en innumerables veces.
Mujer de piel curtida por los años,
el dolor y el trabajo.
Mujer que no conoció la derrota,
que amó como nadie.
Madre... que estás en el cielo,
hoy a 22 años de que ya no te veo,
te grito al cielo cuanto te quiero.
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