
Mirando al espejo, veo en mi rostro la huella imborrable del tiempo,
Como los años van forjando en mi piel las experiencias y
los momentos vividos.
Como su reflejo delata en mi rostro,
el dolor y la frustración.
Y de esa búsqueda incesante de la tan ansiada felicidad,
que no llega a su fin.
El cansancio, se deja entrever en mis ojos melancólicos.
Mi cabello blanquéandose está,
Huellas imborrables de un futuro inminente.
Futuro presente, de una vejez,.
Entre tangos y melancolías, mi vida va,
no desespero, solo dejo que la vida
transcurra y no deje huellas de dolor.
Vivo la vida, dando amor, poniendo mi rostro,
y sin dolor.
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